Una acusación de violencia doméstica causará un trastorno significativo en las vidas de todos los involucrados. Muchos casos incluyen acusaciones precisas y problemas reales, pero un número puede incluir información deshonesta y malas intenciones.
Comprender la posible psicología que subyace a estas falsas acusaciones puede preparar mejor a alguien para olfatearlas a la hora de enfrentarse a ellas.
La Coalición para Acabar con la Violencia Doméstica debate denuncias falsas en casos de violencia doméstica. Estas acusaciones suelen deberse a que un cónyuge o pareja se siente vengativo o enfadado y quiere "vengarse" de la otra parte en su relación. Los índices de acusaciones falsas también son elevados entre las personas con enfermedades mentales u otros problemas de salud mental.
Una combinación de muchos factores también puede actuar conjuntamente a lo largo del tiempo y dar lugar a que una persona haga acusaciones falsas. Esto puede incluir la demonización de la pareja basada en relatos e información falsificados, expectativas poco realistas de la pareja que nunca se cumplen y miedo al abandono, especialmente durante los conflictos de la relación.
En el calor del momento, una persona puede hacer estas acusaciones. A menudo se trata de un acto emocional o de desesperación, aunque hay casos raros en los que una persona emplea estratégicamente acusaciones falsas como forma de llevar a cabo sus objetivos.
Los cargos por violencia doméstica pueden conllevar pesadas cargas financieras y sociales, e incluso pueden dar lugar a penas de cárcel o antecedentes penales. Pueden afectar a todos los aspectos de la vida de una persona. Por lo tanto, es importante aclarar las cosas y hacer todo lo posible para evitar falsas condenas.
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